* Tras seis días de lucha en el hospital en la capital, falleció atropellada por un motociclista en presunto estado de ebriedad
Teziutlán, Pue.- La tarde de este martes 17 de febrero, después de permanecer varios días internada en un hospital luchando por su vida, se confirmó la muerte de la señora Araceli Fernández Jiménez, mejor conocida como Cheli, que el pasado jueves 12 de febrero fue víctima de un brutal accidente que conmocionó a Teziutlán, pues caso reflexionó de lo mal que estamos como sociedad.
Ese jueves, lo que para muchos fue un día común, para ella se convirtió en una pesadilla. La señora Cheli fue embestida por una motocicleta que, según los primeros reportes, y videos de cámaras de seguridad, circulaba en exceso de velocidad y en presunto estado etílico. El impacto fue de una violencia desgarradora: la fuerza del choque le cercenó el pie, que salió volando varios metros, dejando una escena dantesca que pocos olvidarán pues la mujer perdió mucha sangre y fue trasladada de inmediato a la capital poblana para atenderla pues su estado crítico informaba múltiples fracturas, y un choque hipovolémico, así como derrame cerebral.
Desde entonces, su familia y amigos se aferraron a la esperanza en una sala de hospital, mientras los médicos hacían todo lo posible por salvarle la vida. Sin embargo, la gravedad de las heridas y el trauma sufrido fueron más grandes. Seis días después, su corazón dejó de latir.
Hoy, más que relatar los hechos fríos de un accidente, nos detenemos a reflexionar sobre el nombre propio detrás de la noticia: Cheli. Era una mujer, quizá una madre, una abuela, una vecina trabajadora, de quien muchos jóvenes la recuerdan, pues laboraba en la papelería de copias de la prepa federal, para llevar el sustento a su casa.
Un gran ser humano, y su vida fue arrancada de tajo por una combinación letal: el alcohol y el volante. Su muerte no solo deja un vacío irremplazable en su hogar, sino que nos deja una profunda herida como sociedad.
Debemos preguntarnos: ¿Cuántas veces más tendremos que lamentar una tragedia así? ¿Cuántas “Cheli” más tienen que perder la vida para que entendamos que manejar una moto o un auto implica una gran responsabilidad?
Hoy despedimos a Cheli, pero no queremos que su nombre sea solo una estadística más. Que su partida sea un llamado de atención para todos. Porque al final del día, no hay prisa, no hay fiesta, ni copa de más que valga una vida.
Esperamos que esto no quede impune y que además las autoridades oficiales resuelvan más señaléticas, más reductores de velocidad en una zona tan vulnerable para todos los peatones que pasan por ese crucero, del barrio de Fresnillo.
Descanse en paz, señora Araceli Fernández Jiménez. Que su familia encuentre consuelo y, sobre todo justicia.
















