* Gasta cerca de 50 mil pesos en promoción personal con miras al 2027
Teziutlán.- “A mis colaboradores les advierto: deben estar en campo. Más territorio, menos escritorio. En el escritorio está el confort, el aire acondicionado, no se ensucian los zapatos. Yo no quiero colaboradores que se la pasen en las oficinas públicas, quiero colaboradores que estén recorriendo”.
La advertencia fue clara y pública. Hace apenas unos días, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, lanzaba este mensaje al salir de un evento en el Museo de Puebla. Un llamado directo a sus subordinados para que abandonen la comodidad de los despachos y atiendan las demandas ciudadanas en el terreno. Sin embargo, en la microregión de Teziutlán, esa instrucción parece caer en saco roto.
Aquí, el delegado de Gobernación, conocido como el “Químico Bello”, ha hecho del escritorio y del café su trinchera. Lejos de recorrer el territorio o resolver conflictos, prefiere esconderse tras la excusa del “confort” que el propio gobernador señaló. Su actuar quedó en evidencia durante la reciente manifestación en Chignaulingo, en Teziutlán, donde no solo llegó tarde, sino que directamente intentó no llegar.
Su lógica en su cálculo político, le conviene que los conflictos no se resuelvan, que el descontento crezca y que al gobernante actual le vaya mal. Para justificar su ausencia, argumentó que se encontraba en Ayotoxco atendiendo una demanda del programa “Armenta Contigo” de hace más de una semana. Pero fuentes extraoficiales desmienten esa versión, y se sabe el delegado estaba en un café de Teziutlán, viendo por Facebook la transmisión del conflicto que, por deber, le correspondía atender.
Entonces cabe preguntarse: ¿cuál es la función del delegado? Si el mandatario estatal ha ordenado escuchar y atender, y no caer en el confort ni en los intereses personales, o era burlarse de sus superiores. Resulta lamentable que en Teziutlán muchos funcionarios (no solo el Químico Bello) sigan anclados en la calentura de la promoción personal.
Presumen ser fundadores de Morena o de haber estado desde el inicio del proyecto del gobernador, pero una vez en el poder, su nulo trabajo los delata. De poco sirve que Alejandro Armenta sea un gobernador de territorio, que atiende hasta de manera personal, si sus delegados regionales no se quieren ni ensuciar los zapatos y ni siquiera visitan los municipios que deberían vigilar.
La gobernabilidad y el trabajo con la gente deberían ser prioritarios, pero aquí la prioridad es la agenda personal rumbo a 2027. No solo el Químico Bello; también vemos a Toño Vázquez repartiendo periódicos con sus obras como exalcalde, o a Maricarmen Toral usando sus redes sociales como vitrina. Son funcionarios que ni siquiera llegan a operadores políticos, y esa desconexión no ayudará en las próximas elecciones. Pero de eso hablaremos en otra entrega.
Ojalá el gobernador Alejandro Armenta ponga orden en su casa.
PROMOCIÓN ¿EN EL MOMENTO INDICADO?
El hoy delegado ha construido su trayectoria, más bien accidentada carrera, a base de oportunismo. Siempre se ha promovido usando la salud como bandera: desde su laboratorio clínico hasta propaganda política con frases calcadas. En 2017, según denuncias de la propia militancia de MORENA, pintó más de 100 bardas con la leyenda “El Químico Bello, la esperanza de la salud”, una burda copia del eslogan de AMLO (“La esperanza de México”).
En 2021, ya como secretario del Ayuntamiento, explotó la pandemia del COVID-19 para acaparar entrevistas pagadas por el gobierno de Carlos Peredo, e incluso llegó a copiar frases del entonces secretario de Salud, López-Gatell.
HASTA 50 MIL PESOS AL MES POR PUBLICIDAD
Hoy repite la estrategia, pero ahora potenciada con su negocio particular: volantes con su rostro y apellido “Bello” en grande tirados por miles en diferentes partes de la ciudad, espectaculares de doble cara (que cuestan hasta 10 mil pesos mensuales, (según empresas del ramo), lonas de todos los tamaños, spots en pantallas LED (2 mil pesos al mes), publicidad móvil en camionetas y entrevistas en medios radiofónicos. Se calcula que gasta cerca de 50 mil pesos mensuales en su promoción personal.
Todo ello con un solo fin: posicionar su imagen, figurar en las encuestas y, eventualmente, alcanzar la candidatura a la presidencia municipal de Teziutlán. La pregunta que queda en el aire, es si con tan poca vocación de servicio y tanta ambición personal realmente logrará su objetivo.


























