En la última charla del ciclo “La comunicación en crisis: entre la sobrecarga, la polarización y la soledad digital”, organizada por la Facultad de Comunicaciones y Marketing Digital, de Ies Universidad, Alejandra Gómez Macchia, una mujer inteligente, valiente. y también escritora y comunicadora, fue clara y precisa: Los primero humanos nos heredaron al chisme, como primera forma de comunicación humana. No hablaban para organizarse y cazar, hablaban para juzgar. La verdad, dijo Gómez Macchia, es que la conversación no nació para describir al mundo, sino para organizar a la tribu. ¿Quién traicionó? ¿Quién copuló fuera de turno? ¿Quién robó el hueso? El lenguaje evolucionó como cuchillo social, no como poesía.
Hoy, esa matriz ancestral no ha desaparecido: se ha conectado, hiperconectado. El rumor, antes acotado al fogón, a los lavaderos o al mercado, ha sido amplificado por el algoritmo.
Y directa y jovial como es Alejandra, sentenció: Ahora el chisme se viraliza. Y no solo entre decenas, sino entre millones.
Las redes sociales no son la continuación de la conversación democrática.
Son la consagración del rumor como espectáculo.
Twitter, TikTok, WhatsApp: la aldea global se ha vuelto un enjambre de chismes automatizados y los algoritmos lo saben. Lo aprovechan. Lo ceban dijo Gómez Macchia, directora de la revista “Dorsia”, a los estudiantes de IES Universidad, dentro del ciclo de charlas, “La comunicación en crisis: entre la sobrecarga, la. Polarización y la soledad digital”, organizada por la Facultad de Comunicaciones y Marketing Digital.
¿Para qué queremos noticias cuando los rumores, los chismes, generan más interacción?
¿Para qué el periodismo, si el escándalo improvisado tiene más clics?. Estas preguntas fueron las que ocasionaron las mayores intervenciones de los alumnos, los “Potros Salvajes de IES”.
La conversación ahora, no conecta, separa, no condensa, polariza, se. Ha convertido en linchamiento, vigilancia y ficción compartida. La conversación digital ya no informa: consagra el escándalo y a pesar de la hiperconectividad, nos mantiene separados, en una soledad digital que causa mucha ansiedad. Estas son las nuevas enfermedades de nuestro tiempo. Pero la “viralidad” no es sinónimo de verdad. Aguas, dijo Alejandra, los comunicadores deben estar bien conscientes de estos riesgos, para regresar a formatos de comunicación más humanos, más cercanos a la realidad real, salir. Del chisme automatizado, tecnológico, para no hacer una storytelling poco real.
Hemos pasado de la hoguera de la tribu, al algoritmo y el chisme ha resistido todos los tiempos, todos los gobiernos, todos los tipos de. Organización social
La tecnología no ha desvirtuado la razón de ser del chisme, del rumor: hablar de los otros. Solo que, ahora lo saben muchos, y la verdad de lo verdadero son los likes y evitemos que los algoritmos, alimentados por nuestras pasiones más antiguas, terminen gobernando lo que creemos, concluyó Alejandra Gómez Macchia.
Una charla, verdaderamente audaz, inteligente y amena, la que regaló a los estudiantes de IES Universidad, una escritora, comunicadora, siempre joven, alegre, vivaracha y sobre todo valiente y franca.

















