* Afectó a prestadores de servicios en el nororiente de Puebla
* Balnearios, guías de cascadas y vendedores de Tlatlauqui, Chignautla, Hueytamalco y Tenampulco reportan pérdidas en el cierre de la segunda semana
Las vacaciones de Semana Santa, tradicionalmente la temporada más lucrativa para los prestadores de servicios turísticos de la región nororiental de Puebla, se convirtieron en un desastre financiero debido a la prolongación de los frentes fríos. Las bajas temperaturas, lluvias constantes y vientos han vaciado ríos, cascadas y balnearios, dejando a cientos de familias sin el ingreso que esperaban para sostener el resto del año.
En municipios como Tlatlauquitepec, Chignautla, Hueytamalco, Cuetzalan, Ayotoxco y Tenampulco, los prestadores de servicios —desde dueños de balnearios y restaurantes, hasta guías locales y vendedores ambulantes— coinciden en un diagnóstico: “esta segunda semana de vacaciones no hubo buen clima y eso bajo la llegada de turistas”.
De acuerdo con estimaciones de Prestadores de Servicios Turísticos de la Sierra Nororiental, las pérdidas económicas en los municipios señalados son graves, aunque no dieron una cifra exacta.
En Tlatlauqui, los operadores de balnearios y zonas de cascadas y Mazatepec reportaron pocos visitantes en estos días del frente frío “Invertimos en mantenimiento, limpieza y personal, pero no entró turismo que esperábamos. Las reservaciones grupales se cancelaron todas”, explicó don José, quien renta lanchas y vestidores. Las pérdidas por servicio de hospedaje en cabañas rondan el 50% de ocupación esperada.
En Chignautla, los manantiales permanecieron prácticamente vacios en estos días de frente frío. En Hueytamalco, los balnearios se vio poca afluencia y suspendieron la contratación de salvavidas y personal de limpieza por falta de afluencia. Los comedores fijos reportaron que apenas vendieron el 10% de lo habitual. “Nos preparamos con kilos de carne, verduras y hielo, y no llegó gente”, contó Irma Sánchez, dueña de una fonda cercana al río Apulco.
La mayoría de los prestadores adquirió deudas para acondicionar sus espacios o comprar inventario (bebidas, hielo, comida, combustible para lanchas o cuatrimotos). Al no haber ventas, muchos enfrentarán atrasos en pagos de servicios básicos o préstamos informales.
“Esto no es solo un mal fin de semana. Para nosotros, Semana Santa representa el 40% de los ingresos anuales. El frente frío nos arruinó las ventas”, resumió Juan Carlos Méndez, prestador de servicios en la zona de Tenampulco.
Mientras tanto, en ríos y balnearios de la región nororiental, el único movimiento es el del agua fría y el viento. Los servicios turísticos permanecen cerrados o en mínimos, y sus dueños sólo atinan a calcular cuánto dejaron de ganar. Las pérdidas económicas ya son un hecho; lo que sigue es sobrevivir el resto del año con una temporada que nunca llegó.
La esperanza es que este fin de semana mejore el clima y puedan cerrar un par de días de ventas al culminar estas vacaciones.



















