* Piden no bajar la guardia con sus mascotas
Teziutlán, Pue.- Bioanimal Venture advierte que el virus ya ha dejado decenas de perros enfermos y recuerda que la vacunación sigue siendo la principal medida de protección
El aumento de casos de distemper canino, mejor conocido como moquillo, mantiene en alerta a organizaciones protectoras de animales de la región. La asociación Bioanimal Venture informó que ya se han identificado cerca de 30 perros con diagnóstico confirmado o sospecha de la enfermedad.
Su presidente, Luis Eduardo López Sánchez, explicó que la enfermedad ya ha sido detectada en Teziutlán y municipios vecinos como Teteles, Hueytamalco y San Juan Xiutetelco, donde han recibido reportes de animales con síntomas compatibles e incluso resultados positivos en pruebas de laboratorio.
Indicó que el distemper no cuenta con un tratamiento curativo, por lo que los médicos veterinarios únicamente pueden brindar terapias de apoyo para controlar los síntomas y disminuir las complicaciones que provoca el virus.
Detalló que la enfermedad suele manifestarse inicialmente con problemas respiratorios, entre ellos tos, secreción nasal, lagañas y fiebre. Posteriormente aparecen vómitos, diarrea y pérdida del apetito, mientras que en fases avanzadas puede afectar el sistema nervioso, ocasionando convulsiones, movimientos involuntarios, espasmos musculares e incluso dejar a los animales en estado de coma.
Ante este panorama, hizo un llamado a los propietarios para mantener a sus perros dentro de casa y evitar que tengan contacto con otros animales, ya que el contagio ocurre mediante saliva, secreciones, orina y heces de ejemplares infectados.
Finalmente, el presidente de Bioanimal Venture pidió a las personas que alimentan perros en situación de calle extremar precauciones con los llamados platos comunitarios, ya que si un animal infectado utiliza un recipiente para comer o beber, puede contagiar a otros perros que acudan al mismo sitio. Por ello recomendó lavar y desinfectar constantemente los recipientes o sustituirlos con frecuencia, a fin de reducir el riesgo de propagación de la enfermedad entre la población canina.

















