* Hasta ahora no han presentado una estrategia concreta y visible para prevenir nuevos contagios o informar a la población sobre los riesgos.
Teziutlán, Pue.- Mientras crece la preocupación entre productores, veterinarios y habitantes de la Sierra Nororiental por la presencia del gusano barrenador, las autoridades sanitarias reconocen que el problema existe, que ya se han confirmado casos de miasis en humanos y que se mantiene una vigilancia epidemiológica permanente. Sin embargo, hasta ahora no han presentado una estrategia concreta y visible para prevenir nuevos contagios o informar a la población sobre los riesgos.
En entrevista, el jefe de la Jurisdicción Sanitaria 03, Pedro López Carcaño, confirmó que en la región se han detectado entre cinco y seis casos sospechosos de miasis, de los cuales dos resultaron positivos tras ser analizados por el Laboratorio Estatal de Salud Pública.
Los casos confirmados se registraron en Tlatlauquitepec y Huitzilan de Serdán, donde -según el funcionario-, se realizaron cercos epidemiológicos para evitar una mayor propagación.
No obstante, al ser cuestionado sobre los reportes recientes de presencia del gusano barrenador en Ayotoxco y las denuncias realizadas por médicos veterinarios de Tlatlauquitepec, la respuesta oficial se limitó a señalar que el problema existe, pero que corresponde a otras dependencias atender la situación en animales.
A pesar de la gravedad que representa la expansión de esta plaga, especialmente en una región con importante actividad ganadera, López Carcaño no dio a conocer campañas masivas de prevención, programas de información comunitaria, acciones coordinadas con autoridades pecuarias o medidas extraordinarias para contener el avance del problema.
La postura de la autoridad sanitaria se centró en señalar que la intervención del sector salud comienza cuando la afectación llega a los seres humanos, es decir, cuando se presenta miasis, una enfermedad causada por la invasión de larvas en tejidos vivos.
Mientras tanto, la responsabilidad del control en animales fue atribuida a las instancias agropecuarias y ganaderas.
La situación resulta especialmente preocupante porque, aunque las autoridades insisten en que no debe existir pánico, también reconocen que el riesgo es real y que ya existen casos confirmados en la región.
Sin embargo, esa preocupación contrasta con la ausencia de información pública sobre acciones preventivas específicas para comunidades rurales, productores pecuarios o personas que podrían estar expuestas al parásito.
Hasta el momento, las recomendaciones oficiales continúan limitándose a vigilar heridas o lesiones en el cuerpo y acudir a una unidad médica en caso de detectar síntomas sospechosos.
Aunque el funcionario sostiene que los casos positivos fueron contenidos y que no existe un brote activo, la confirmación de personas afectadas, la circulación de reportes en distintos municipios y la falta de una ruta clara de actuación mantienen la incertidumbre en la Sierra Nororiental, donde el gusano barrenador dejó de ser una amenaza lejana para convertirse en un problema presente cuya magnitud aún no parece estar plenamente dimensionada por las autoridades.


















