* La procesión partió de su domicilio hacia la iglesia y culminó con la tradicional encamisada, en una fiesta que se extendió por varios días
* “Cuando las cosas se hacen de corazón, Dios te bendice. Viva Chignautla y nuestros usos y costumbres que nos identifican como municipio” Juan Toral Ramos.
Chignautla, Pue.- La fe, la cultura y la tradición volvieron a unir a las familias de Chignautla durante los festejos en honor a San Mateo, su santo patrono. La celebración, que se prolongó por varios días, congregó a más de siete mil personas que acompañaron al presidente municipal, Juan Toral Ramos, quien fue el mayordomo de esta emotiva celebración, que en procesión partió de su domicilio particular hacia la iglesia y que culminó con la tradicional encamisada.
El fervor de los chignautecos se hizo sentir en cada tramo del recorrido, donde mayordomías, danzas, música y rezos acompañaron el paso de la imagen del santo patrono. La participación masiva de habitantes y visitantes confirmó que estas festividades no son un simple recuerdo del pasado, sino una herencia viva que se renueva cada año.
«En Chignautla, nuestra tierra bendita, la cultura y las raíces de nuestra gente vuelven a ocupar el lugar que merecen», expresó el edil durante la jornada, al destacar que rescatar, preservar y difundir estas celebraciones significa reconocer el valor de aquello que da identidad al municipio.
Las mayordomías, las danzas, la música, la fe y la convivencia de los pueblos, dijo, forman parte de una historia que merece contarse con orgullo. Detrás de cada celebración hay familias que entregan su esfuerzo, personas que mantienen vivas sus creencias y generaciones enteras que han hecho posible que estas tradiciones sigan latiendo en el corazón de Chignautla.
La encamisada, uno de los momentos más esperados de la festividad, volvió a congregar a cientos de participantes que, con vestimenta tradicional, recorrieron las calles en un acto de devoción y identidad colectiva. El ambiente festivo se prolongó durante varios días con actividades religiosas, culturales y gastronómicas que atrajeron a visitantes de la región y de otros estados.
Con esta celebración, Chignautla reafirma su apuesta por un municipio que reconoce el valor de lo suyo y entiende que el progreso también consiste en preservar aquello que lo hace único. La fiesta de San Mateo no solo unió a más de siete mil personas en torno a la fe, sino que demostró que, cuando un pueblo honra sus raíces, fortalece su presente y construye su futuro.

































