* Los hechos durante el curso de inducción de la Normal Rural “Carmen Serdán”
Teteles de Ávila Castillo, Pue.- Lo que comenzó como el sueño de una joven de convertirse en maestra terminó, de acuerdo con el testimonio de su madre y una familiar, en una experiencia marcada por presunta violencia física y psicológica, incomunicación y amenazas durante su permanencia en la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán” de Teteles.
De acuerdo con Maribel de Jesús González, madre de la estudiante, y Yanira López Hernández, familiar de la joven, Geraldine llegó a la institución con entusiasmo y la convicción de prepararse como maestra de educación preescolar. Primero participó en un curso propedéutico, etapa que, según ambas, transcurrió con normalidad y en la que la estudiante se mostraba contenta con la decisión de iniciar esta nueva etapa académica.
Las familiares explicaron que posteriormente comenzó el curso de inducción, y fue durante esta etapa cuando, según sus testimonios, empezaron a presentarse situaciones que generaron preocupación. Maribel señaló que a las estudiantes se les retiraron los teléfonos celulares y otras pertenencias personales, dejando a Geraldine incomunicada con su familia durante varias horas.
La madre relató que posteriormente su hija le contó que durante el proceso de inducción fue sometida a actividades físicas como carreras, sentadillas y lagartijas, además de recibir gritos y presiones. Según su testimonio, cuando alguna estudiante no cumplía con los ejercicios, todo el grupo debía repetirlos. También afirmó que a su hija le habrían dicho que, por ser hija de campesinos, debía “aguantar” las actividades.
Otro de los señalamientos de la familia se relaciona con la presunta presencia de hombres dentro de las instalaciones. Maribel aseguró contar con fotografías de un hombre que aparentemente realizaba funciones de vigilancia, situación que, según dijo, provocó temor entre algunas estudiantes.
FAMILIA FUE RECIBIDA CON AGUA Y PEDRADAS
La preocupación aumentó cuando Geraldine habría comenzado a pedir que la retiraran de la institución. Al no lograr comunicación con ella, su madre acudió a Teteles y posteriormente recibió una llamada en la que le informaron que la joven quería salir. Sin embargo, Maribel aseguró que permaneció aproximadamente una hora y media sin poder verla y que, durante ese tiempo, familiares que se encontraban afuera fueron presuntamente recibidos con agua y piedras lanzadas desde el interior de la Normal Rural.
Yanira López Hernández respaldó el relato de la madre y destacó que Geraldine es una joven con buen desempeño académico, reconocimientos por sus calificaciones y una fuerte convicción de convertirse en maestra. Explicó que incluso había tenido la posibilidad de estudiar Enfermería en la BUAP, pero decidió seguir su vocación docente y pidió a su familia que respetara su decisión.
La familiar señaló que, al conocer otros señalamientos sobre lo que ocurría en la institución, acudió a la Fiscalía para preguntar si existía una denuncia relacionada con estos hechos y, según su testimonio, le informaron que un padre de familia había presentado una. Posteriormente, al recibir la llamada para acudir por Geraldine, se trasladó junto con otros familiares a la Normal.
Yanira afirmó que, al llegar, fueron recibidos con agua y piedras, mientras desde el interior presuntamente les indicaban que la estudiante no quería salir y que sus familiares estaban truncando su sueño. Ante la negativa, otros padres de familia se sumaron a la exigencia para que las estudiantes fueran entregadas y, en medio de la tensión, algunos presentes golpearon y patearon la puerta para que dejaran salir a las alumnas.
Tras abandonar la institución, Maribel aseguró que su hija presenta afectaciones emocionales y físicas: miedo, dificultades para dormir con la puerta cerrada, temor a salir de casa y sensación de persecución. También señaló que fue revisada por un médico, quien habría detectado algunos moretones en sus piernas, y que la familia contempla iniciar atención psicológica. Además, afirmó que la joven habría recibido amenazas para que no hablara sobre lo ocurrido, por lo que la familia prepara una denuncia formal para solicitar que se investiguen los presuntos actos de violencia, incomunicación y amenazas.



















